Información esencial
- Duración de la visita : 2h (mas si te gusta sacar fotos!)
- Nivel : fácil
- Mejor época : todo el año (evitar julio-agosto, demasiado calor y lleno)
- Precio : 18€ adulto / 3€ audioguía / Gratuito el 1er domingo del mes
- Desde el centro : 10 minutos en metro desde la Sagrada Família
Indice
Hospital Sant Pau : una ciudad dentro de la ciudad
El hospital Santa Creu i Sant Pau (en catalán) fue creado para albergar el hospital Santa Creu, situado en el corazón de la ciudad, que se había quedado demasiado pequeño para recibir a los habitantes de Barcelona.
Para ello, Lluís Domènech i Montaner se desplazó por Europa para familiarizarse con distintos modelos de hospitales y concibió en 1902 el recinto modernista como una ciudad dentro de la ciudad, donde el bienestar de los pacientes es la prioridad.
Domènech imagina una planta cuadrada en torno a dos ejes diagonales que constituyen una cruz pattée, emblema del antiguo Hospital de la Santa Creu.
48 pabellones, todos dedicados a una especialidad médica, se articulan en torno a un espacio central con jardines e iglesia.
El proyecto es titánico, los costes de fabricación también. Solo se construirán 27.
En 1930, a la muerte de Lluís Domènech i Montaner, es su hijo quien se hará cargo del proyecto. Pau Gil i Serra, un adinerado banquero barcelonés, será uno de los principales contribuidores. Sus iniciales aparecen en varias fachadas de los pabellones.
Los pabellones se construyen al ritmo de las inversiones financieras, pero la guerra civil y la dictadura de Franco ralentizaron las obras.
El conjunto del recinto está inscrito en el Patrimonio Mundial de la Unesco desde 1997.
Tras una rehabilitación iniciada en 2009, la ciudad jardín, situada en el corazón del Eixample, es de nuevo la obra maestra realizada por el arquitecto catalán Lluís Domènech i Montaner.
Curar el cuerpo y el espíritu
Convencido de que el entorno en el que uno se desenvuelve influye en la curación, el arquitecto presta especial atención al bienestar de los pacientes.
Así, cada uno de los 27 pabellones está aislado para evitar infecciones, pero conectado con los demás por un laberinto de túneles subterráneos, pensados para facilitar la circulación del personal médico y de los pacientes.
Los mosaicos de cerámica de colores vivos alegran el día a día de los pacientes, y son también prácticos en términos de higiene.
En el corazón del recinto, los jardines permitían a los enfermos beneficiarse de los efectos del sol, purificar el aire con la presencia de plantas y árboles, y retener la humedad.
El conjunto de esta ciudad-jardín es impresionante.
Desde mis primeros pasos en los jardines, siento una increíble sensación de bienestar, lejos del bullicio de la ciudad, aunque tan cerca.
La arquitectura de Sant Pau : una proeza visual
Uno de los mayores logros arquitectónicos de Domènech i Montaner fue jugar con la percepción visual. De escasa altura, dispuestos de manera simétrica a ambos lados de los jardines, con la fachada más pequeña dando al jardín, estos detalles arquitectónicos minimizan el tamaño real de los pabellones. Este diseño dota al conjunto de una escala humana, perfectamente adecuada para un entorno hospitalario. Cada uno de los edificios se crea según los mismos criterios : disposición, forma, método de construcción y estructura. Sin embargo, todos los pabellones son únicos. Los pabellones para hombres, situados al Este, y los de mujeres, al Oeste, llevan los nombres de Vírgenes o Santos Patrones. Luego se diferencian por su decoración y ornamentos : colores de los azulejos de cerámica, esculturas, tejados o cúpulas, ornamentos de las puertas de entrada.
El pabellón administrativo
Detrás de esta imponente armadura de hierro forjado adornada con ángeles, como guardianes de un templo secreto, un patio verde y su escalinata dan la bienvenida a los visitantes.
La imponente fachada del edificio principal contempla la Sagrada Família con aire benévolo.
La torre del reloj, como queriendo tocar el cielo, está coronada por una gran cruz de acentos góticos.
Los ángeles son ubícuos. Nos darán cita a lo largo de la visita en diferentes edificios.
El vestíbulo y sus bóvedas : el Modernismo en su apogeo
El Modernismo se cristaliza aquí de manera delicada. Las columnas de mármol coronadas de flores típicas del estilo domenechiàno hacen levantar los ojos al cielo. Un cielo color malvavisco compuesto de 9 bóvedas recubiertas de cerámica esmaltada, que guardan los escudos de armas de Barcelona, las fechas de inicio y fin de las obras, el Alfa y Omega y, para no olvidar nunca al Señor de Todo que es Cristo. El conjunto está inundado de luz natural, obsesión del arquitecto y esencia de la Vida. Si el verde — omnipresente en el Recinto Modernista — es el color de la esperanza, el rosa es el del afecto y la protección. La escalera de honor pentagonal, con contrahuellas de colores y la Cruz de Malta, lleva al piso superior donde se encuentran la sala de actos del hospital, la biblioteca y la sala de archivos y secretaría.Disfrutar del esplendor del Hospital Sant Pau
Sant Pau hay que merecérselo. Este lugar es tan rico en historia y en detalles que sería una pena perderse las explicaciones. Es el tipo de lugar donde una visita privada marca la diferencia — para captar de verdad la arquitectura, los símbolos escondidos en cada mosaico y comprender la visión un poco loca de Domènech i Montaner.
El pasillo
Los ladrillos rojos y las vidrieras de las grandes ventanas se responden como para susurrarse mutuamente la belleza del lugar. Cruz de Malta y banda catalana, adornados de flores, se alternan en un ballet majestuoso.
Aquí no hace falta electricidad, pues este pasillo está bañado de luz.
Lanzo una mirada por la ventana : la vista espléndida da a la Sagrada Família. Lleva a las diferentes salas, entre ellas la espectacular Sala Lluís Domènech i Montaner.
La Sala Lluís Domènech i Montaner
Diáfana, con sus 18 metros de altura, ofrece una visión extraordinaria sobre todo el recinto.
Entre dos ángeles se encuentra el escudo del hospital, que añade al antiguo la espada del martirio de San Pablo sobre una biblia abierta y la bandera catalana.
En una de las paredes, un mosaico representativo de una cortina muy logrado. Sobre la puerta, un relieve, obra de Pau Gargallo que representa a Sant Jordi matando al dragón, el Patrón de Cataluña. Simboliza la victoria de la curación sobre la enfermedad.
Los jardines de Sant Pau : un paraíso en el corazón de Barcelona
Lejos de la imagen aséptica de los centros hospitalarios, el conjunto, todo curvas y colores, reconforta y tranquiliza.
Desde lejos, todo parece perfectamente simétrico. Pero cuando uno se detiene en los detalles, se da cuenta de que la percepción es falsa. Cada pequeño rincón, cada ornamento, cada vidriera es diferente. Sutiles detalles que conservan la armonía del conjunto.
Una cosa es segura : un paseo por los jardines del recinto modernista del hospital Sant Pau vale todos los remedios.
Disfruté deambulando a mi antojo entre los pabellones de líneas curvas, femeninas. Saboreando la sencilla felicidad de sentir los rayos cálidos del sol, los aromas tan familiares para mí de mi Provenza natal — lavanda y flor de azahar.
Es un auténtico pequeño paraíso en el corazón de la bulliciosa Barcelona.
Los pabellones de los enfermos
Hoy en día, solo dos pabellones (San Salvador y San Rafael) pueden visitarse. Los demás están dedicados a empresas de I+D.
Pabellón de Sant Salvador
Lugar de exposición, es el primer pabellón puesto en servicio y el último en haber recuperado su esplendor.
En el primer piso, la historia del hospital Santa Creu i Sant Pau se narra a través de maquetas y material médico.
El segundo piso es la residencia de un dragón — símbolo modernista. En las entrañas del animal, fotografías y vídeos de la historia de Domènech i Montaner. La luz difusa, los mosaicos y la iluminación de la instalación sumergen a los visitantes en el siglo XX.
Asociado al rosa reconfortante del vestíbulo, el verde agua del pabellón Sant Salvador cura y apacigua las heridas del corazón. El dejar ir se facilita, el futuro es optimista y lleno de esperanza. Domènech i Montaner derriba las fronteras entre exterior e interior.
Las flores se invitan por todas partes, hasta en las paredes.
«La mirada del paciente se fijaría en las numerosas decoraciones florales que adornan las paredes. Así, quienes fueran incapaces de pasear por los jardines tendrían también su pequeño trozo de naturaleza.»
Y la maravillosa luz, reconfortante y cálida.
Pabellón de Sant Rafael
Al entrar, el altar dedicado a San Rafael. Todos los pabellones disponían de uno, habitualmente dedicado al Santo que les daba nombre.
Se celebraba misa y, el día del santo en cuestión, estaba adornado de flores y plantas.
En los azulejos que recubren las paredes, la presencia de la letra R de Rafael Rabel, uno de los mecenas del hospital, y otros elementos decorativos como la Cruz de Malta y las bandas decorativas de Cataluña.
En la sala de los enfermos se disponían camas y mesillas de noche. La rotonda, una sala de día luminosa, concebida como salón y espacio de ocio, servía a los pacientes para recibir visitas.
Un niño en la fachada: mientras el pabellón de Sant Rafael estaba en construcción, Ricard Domènech i Roura, uno de los hijos del arquitecto, murió de bronconeumonía. Para honrar su memoria, Domènech pidió al escultor Eusebi Arnau que representara al santo Rafael acompañando a Tobías en la fachada del pabellón con el rostro de Ricard.
El Pabellón de las Operaciones
Situado en el centro del eje central, es un pabellón único. La fachada septentrional luce inmensas cristaleras que abarcan los dos pisos donde se encuentran las salas de actos.
Una sala diáfana en la planta baja, de forma hexagonal, era la sala de operaciones principal. Su claraboya, así como el ábside recubierto de cristales opacos — que protegen de las miradas — aportan una luminosidad increíble.
Dispuestos en semicírculo, los estudiantes de medicina podían observar las operaciones.
Otras dos salas de operaciones en el primer piso, a ambos lados de la fachada trasera, para las operaciones menores.
En la fachada exterior del pabellón, un friso en el piso superior representa águilas heráldicas en tonos azules coronadas por el nombre de ilustres médicos catalanes.
El pabellón central
Situado en el centro de la explanada y los jardines, en el extremo opuesto del pabellón administrativo, se trata en realidad de un conjunto de tres edificios unidos entre sí.
Albergaban el convento de las hermanas del hospital, las dependencias de la cocina y los servicios de farmacia.
Este edificio se distingue de los demás por su sobriedad. La falta de subvenciones obliga al hijo a revisar los planes iniciales de su padre.
Por falta de tiempo y para terminar las obras, también se suprimió un piso de los planos definitivos.
Disfrutar del esplendor del Hospital Sant Pau
Sant Pau hay que merecérselo. Este lugar es tan rico en historia y en detalles que sería una pena perderse las explicaciones. Es el tipo de lugar donde una visita privada marca la diferencia — para captar de verdad la arquitectura, los símbolos escondidos en cada mosaico y comprender la visión un poco loca de Domènech i Montaner.Información práctica
Desde 2009, el hospital se encuentra en la parte moderna del recinto. El recinto modernista está, desde entonces, abierto a las visitas, además de ser centro cultural, de conferencias y lugar de exposiciones.
Cuanto cuesta la entrada para visitar el Hospital Sant Pau ?
Precio : 18€ adulto / 3€ audioguía — Gratuito todos los primeros domingos del mes
El Recinto Modernista de Sant Pau
Carrer Sant Antoni Maria Claret, 167, 08026 Barcelona
Como llegar al hospital Sant Pau ?
— En metro : Linea L5 (azul), Parada Sant Pau/Dos de Maig
— En Bus : H8, 19, 20, 45, 51, 92, 117 o 192.
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