El Alfama es Lisboa antes del turismo. Callejuelas empinadas que suben sin avisar, fachadas cubiertas de azulejos y street art, ropa tendida entre dos balcones, voces que se oyen de una ventana a otra. Un ambiente latino, casi italiano, el calor que aplasta, la gente cerca, la vida desbordándose en los umbrales. Pasamos aquí nuestro 4º día, entre el tranvía 28, el Miradouro de Santa Luzia y el Castelo de São Jorge, y es el barrio de Lisboa del que más me acuerdo.
El tranvía 28: un salto al pasado
Desde nuestro hotel, el Lux Lisboa Park Hotel (que recomiendo: moderno, tranquilo y bien situado, línea Azul parada Marquês de Pombal, directa al centro), cogimos el metro hasta la parada Restauradores. Continuamos a pie por las callejuelas del barrio Baixa hasta llegar a la Praça Martim Moniz, punto de partida del tranvía 28.
No busques planos de los tranvías en Lisboa, no existen. Simplemente pregunta a algún vecino 🙂
El tranvía es todo madera y metal, tal como era, aunque algunos carteles publicitarios han florecido sobre su emblemática carrocería amarilla. Una auténtica atracción pintoresca, serpenteando por las callejuelas empinadas, rozando a veces las paredes de los edificios, un verdadero salto al pasado, con todo el encanto que te puedas imaginar.
El trayecto es bastante corto, unos 40 minutos, pasando por el corazón de Lisboa por la Praça do Comércio, el Convento do Carmo y el Castelo de São Jorge.
Decidimos tomarlo en sentido inverso para llegar al Castillo que queríamos visitar.
El Miradouro de Santa Luzia: el ocre de los tejados contra el cielo azul
El tranvía 28 nos deja al pie del Mirador. Avanzamos un poco y descubrimos una plaza enorme, con vistas impresionantes sobre los edificios antiguos de los barrios Baixa y Alfama, con el Tajo de fondo.
Es uno de los lugares más románticos de Lisboa, con la cúpula del Panteón Nacional y las iglesias de Santo Estevão y São Miguel. El ocre de los tejados rasga el cielo azul y contrasta con el blanco de las fachadas. Es espectacular.
El Castelo de São Jorge: vistas impresionantes y callejuelas empinadas
A pocos pasos del Mirador está el Castillo de São Jorge.
Hay que reconocerlo: unas callejuelas bastante empinadas, sobre todo embarazada y en plena tarde bajo un sol de plomo — pero lo hice. Y sí, después me comí un helado, para refrescarme. Y también porque soy golosa.
Alrededor del parque del castillo hay muchísima gente, un sol espléndido y vendedores por todas partes. El recinto del castillo, en cambio, es tranquilo y apacible. A la sombra de los pinos, las vistas sobre Lisboa se ofrecen a los ojos de los turistas curiosos y sorprendidos.
Un olivo me llama la atención. Con la brisa, los rayos del sol bailan sobre mi cara. Estoy bien, en paz.
Un poco más lejos, escondida detrás de un arco de piedra, una pequeña fuente trae un poco de frescor.
Entro en el corazón mismo del castillo y subo hasta lo alto de las torres. Somos como niños, sumergiéndonos en la historia, imaginando al Rey y a la Reina viviendo aquí.
Sin duda, el Castelo São Jorge merece mucho la pena subir unas cuantas callejuelas.
Poursuivre la balade…
Comme je vous le disais en préambule, le Delta est découpé en plusieurs espaces qui ont chacun leur intérêt. De parfaits prétextes pour revenir visiter ce lieu unique à Barcelone !
— El Remolar : Filipinas et la plage de Viladecans
Emblématiques pour la facilité d’observation des oiseaux aquatiques comme le héron cendré, le cormoran, le canard ! De nombreux espaces sont aménagées avec des postes d’observation et des miradors. N’oubliez pas vos jumelles !
— La Pinède de Can Camins et la plage del Prat
Sur les anciennes dunes de la plage, la forêt de pins constitue un magnifique abri pour une grande diversité de faune et de flore, dont certaines espèces en voie de disparition.
— Basses de Can Dimoni
Un ensemble de 3 lagunes situées dans la zone agricole de Sant Boi de Llobregat, qui constituent un espace privilégié pour la biodiversité.
— L’étang de la Murtra et la pinède la de la Maiola
Entre les villes de Gavà et Viladecans, l’étang L’estany de Murtra, est l’habitat d’espèces telles que le martin-pêcheur, et le petit cormoran. La pinède quant à elle, abrite différents oiseaux forestiers.
Información práctica
¿Cómo coger el tranvía 28?
Dirígete a la Praça Martim Moniz, punto de partida del tranvía, y haz cola. Circula de 5h40 a 23h30, cada 10-15 min.
Precio: 3,30€ el trayecto a bordo · Bono 24h: 7,25€ (recomendado si haces varios trayectos)
Consejo: Compra el billete en la estación de metro antes de subir, evita la cola y los carteristas a bordo.
Visitar el Castelo de São Jorge
Si coges el tranvía 28, bájate en el Miradouro de Santa Luzia para admirar las vistas, antes de subir al castillo por las callejuelas sinuosas del barrio.
¡Totalmente factible, incluso con 5 meses de embarazo!
Adulto: 17€ · 13-25 años: 8,50€ · +65 años: 14€ · Discapacitado: 12€
Gratuito: niños menores de 12 años · Lisboa Card
Horarios: 9h-18h (nov-feb) / 9h-21h (mar-oct)
Última entrada 30 min antes del cierre.
¿Dónde dormir en Lisboa?
Lux Lisboa Park Hotel: moderno, muy bien situado, lejos del bullicio del centro. Habitaciones amplias, cama comodísima, recepción muy amable. Línea de metro azul directa al centro.
Precio: 79€ la noche, desayuno incluido.
Planazo: la Lisboa Card
Si vas a visitar varios monumentos en 1 a 3 días, la Lisboa Card merece la pena: acceso gratuito a 51 atracciones incluido el Castelo São Jorge, y transporte público ilimitado incluido el tranvía 28.
Desde 31€ para 24h.
Si estás planeando visitar Lisboa
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